Texto realizado con motivo de la presentación de la obra:
Retazos Urbanos: El Cuarto Mundo
Presentada en la
IV Bienal Internacional SIART y
expuesta en el Museo
Tambo Quirquincho de la ciudad de La Paz, Bolivia en octubre de 2005
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Gabriel Lema ha venido intensificando su experiencia plástica dentro de una tendencia que se puede caracterizar como afín a la disciplina antropológica. Su lenguaje se apoya y da continuidad a una concepción que desborda todos los tradicionales límites formales y conceptuales de la actividad artística que fuera promovida ejemplarmente desde el cono sur por creadores como el pintor Torres García y el ingeniero Eladio Dieste. Del primero Lema toma el giro copernicano que emblematizara par los americanos del sur la inversión del habitual mapa que subrepticiamente imponía al continente una perspectiva europea. El sur como norte fue su consigna. De esta manera incitó a generaciones sucesivas a reconsiderar y desarrollar el paisaje cultural y social interrumpido por la política colonialista y del desposeimiento territorial que comenzara a partir de Colón.
A pesar de encontrarse hoy el Tahuantinsuyu desmembrado y dividido entre los estados andinos de Ecuador, Bolivia y Perú es comprensible que se mentenga aún viva esa anatomía mítica quechua que recompone la unidad perdida. Visión que fuera cara a escritores como Carlos María Arguedas, y que planeando cósmicamente emplaza su cabeza en Quito, el ombligo en Cuzco y la matriz en Titicaca. Tanto el drama de Arguedas, escritor y antropólogo, enmarañado entre pensar, sentir y escribir quechua y castellano, y comunitariamente atrapado entre nacionalismos e ideologías revolucionarias no originadas en nuestro continente, y en el otro extremo el universalismo militante de Torres García y su paradójico intento constructivista de mestizar los movimientos modernistas europeos con la tradición cósmica del Tahuantinsuyu, deben de ser vistos com parte de esa epopeya americana por retornar a su original unidad y recuperar así su propia identidad histórica.
En convergencia con el pensamiento y la acción de Torres García,
Gabriel Lema toma de Eladio Dieste su profundo sentido de gravedad del arte. Su sentido de economía esencial emblematizado en el humilde ladrillo de barro cocido, módulo físico y signo ético de toda su obra constructora.
La conciencia de que es necesario retornar a ese humilde punto de partida y poner la escala humana en concordancia con el cosmos para eludir la rapacidad ciega y depredadora de una sociedad gobernada solamente por el afán de lucro, para contrarrestar el desorden y la fealdad que conllevan a las ciudades modernas. Basta tan solo recurrir a sus propias palabras que lo ponen de manifiesto de forma lucida: "Nuestras sociedades son, espero que no para siempre, cada vez menos populares y democráticas cada vez más manejadas por tecnócratas, esos señores que todo lo piensan menos lo más importante: las grandes decisiones que tienen que ver con las finalidades últimas no las piensan..." " Son estas seudo aritocracias de hoy que han hecho a nuestras ciudades tan feas, con museos llenos de hermosas pinturas, nuestras calles estridentes y nuestras salas de concierto......No, la vida no tiene más remedio que ser fea y sórdida porque eso es eficiente, lo que funciona, y de esa sordidez sacaremos dinero para pagar los cuadros de los museos y la música de los conciertos."
Por lo mismo acude como lo hace Torres García al necesario equilibrio entre la pequeña dimensión local humana y la universal y enigmática infinitud del mundo, como ineludible regla áurea de comportamiento ético: " Lo que hagamos debe tener algo que podríamos llama económia cósmica, estar de acuerdo con el orden profundo del mundo, y sólo entonces podrá tener esa autoridad que tanto nos sorprende frente a grandes obras del pasado...." "....esa música del espacio que es la arquitectura, acuerda con la del mundo y con la que llevamos dentro."
Las piedras de las construcciones megalíticas, el barro configurado en vasijas indigenas o ladrillos de adobe, los granos de maiz, la cesta o barca de totora, los mates burilados, el lenguaje hoy enmudecido de hilos y nudos de los quipus, todos ellos pueden decirnos mucho de esa economía cósmica en el particular contexto espacial del antiplano andino.
Miguel Angel Battegazzore, Punta del Este 2005
Recepción en la Embajada de Uruguay enla ciudad de La PazJosé Bozzo, Gabriel Lema, Elba Virreira, Sol Mateo y Cecilia Moroño.